
Les decía que estuve haciendo historia natural..., durante dos meses..., meses en los que he dado curso a este hogar..., quedando de este fuego un tanto harto..., y es que se podrá o no notar..., pero ha sido una barbaridad.
Mi madre me mandó fuera de tiempo un dormitorio que..., como todo lo que pasa a formar parte de mi espacio..., tenía que pasar por mis manos..., y así..., si una vez fue de mi bisabuela..., abuela..., y madre..., pasaría entonces a ser mío..., sólo así..., y lo saben..., vivo y consiento mis cosas..., mi ser..., no admito otra mano.
Lo desmonté entero..., y lo repasé por completo..., ciento veinte años de dormir y despertar..., años que pude seguir en cada veta..., en cada tornillo..., y deducir de todo el paso de tiempo más atento y más abandonado.
Es historia natural..., mi bisabuela..., mi abuela..., mi madre..., ha sido su vestidor..., su espejo..., y su sueño... Es historia natural..., está hecho con una madera que mi bisabuelo mandó traer de Cuba... Es historia natural porque llegó con las huellas de un abandono..., mi abuela dejó de su cada en Pontevedra durante años..., ciega y húmeda propició el hacer de la polilla..., y me encantan esas huellas..., naturales..., incontables..., verdaderos agujeros negros de todo tiempo y todo espacio...
Se lo quise pasar a mi hija y mi hija se asustó..., se dejó llevar por el pánico del tiempo..., por el acontecer de los cursos..., y mi mujer..., que en un principio palideció..., hoy..., y tras mi mano..., ya no dejará nunca arrancárselo.
Dejé todas y cada una de las huellas..., y sólo resté las máscaras del tiempo: ceras..., barnices..., y tintes... Y así se presenta exacto: historia.
Mi tratamiento es natural..., y si por herencia puedo hablar de historia..., de nada valdría si..., si mi vida no fuese así... Me pasa así lo que a especie responde..., y si se es leyenda hasta civilización..., después no cabe ya más que historia. Y el paso se comporta así: si vivo por vivo..., vivo mayor por escrito.
Me falta una silla..., no doy con la que preciso..., las que tengo me están matando..., y si hoy dejo así estas líneas sepan que es por una mala postura que no sé si achacar a una nueva cama o a una nueva silla..., pero lo que importa es el resultado: insufrible.
Y si les hago partícipes de estos procesos es para que entiendan que el curso es de todo ser y cosa..., y se da tanto en el hogar como en cualquier otra parte..., es nuestro..., y nuestro deber..., nuestro lujo de deber..., consiste en no legar nuestro hecho en nadie..., y mucho menos en pretérito alguno..., pues ni fue mejor ni pudo ser mayor.
Si la vida es un hecho de hechos debe hacerse..., de hechos debe formarse.
De Gonzalo.
Apéndice.
Escribí que si Mandela fue un buen premio nobel..., Obama algún día podría serlo. Y lo escribí no hace mucho... Pues bien..., la Academia se adelantó..., pues si Mandela lo fue de hecho..., Obama..., lo sabe..., lo es por invitación..., estímulo..., y proyecto. Sabe que tiene que ser un hecho..., hecho que no dudaremos tanto en animarlo como en hacerlo. Pues de todos es sabido que se da una gran distancia entre el premio ganado y el debido..., el primero es de autor..., el segundo..., de artesano.
Pues bien..., el curso más a mano y..., con relación a la paz..., sigue estando en el mismo lugar..., a los demás les quedan años..., pues vienen de una milenaria barbaridad. Afganistán..., Somalia..., Sudán..., se presentan todavía como lo más primitivo de esta Tierra... Pero Oriente Próximo no..., tiene un pasado enorme de civilización..., suelo sobre el que se puede levantar nuevo curso y estadio..., plasmar grado.